S’Agaró, repartido entre los términos municipales de Sant Feliu de Guíxols y Castell-Platja d’Aro, acontece un espacio elegante de equilibrio entre arquitectura y naturaleza, un oasis singular dónde se tiene un gran respeto por el paisaje.
Sant Feliu de Guíxols es una población ampurdanesa de origen marinero, situada al corazón de la Costa Brava. Rodeada de cerros con bosques de pinos y encinas, se ha convertido en un importante centro de vacaciones y ofrece al visitante una amplia oferta de servicios. Durante todo el año, la villa vive una intensa actividad cultural y comercial, además de mantener vivas las tradiciones más arraigadas.
S’Agaró se extiende entre la Playa de Sant Pol y la de Sa Conca. Se ubica sobre un cerro salpicado por calas estrechas y pedregosas, y está rodeado por un camino de ronda de dos kilómetros, que se convierte en un paseo entre pinos y flores y muy cerca de acantilados y caletas, donde se pueden contemplar todos los tonos del azul Mediterráneo. La villa ha acontecido punto de encuentro de artistas y hombres de letras, de teatro y de políticos catalanes y españoles, dónde se celebraron numerosas fiestas, cenas, bailes, sardanas, batallas de flores y fiestas deportivas y náuticas.
Las diversas etapas del Festival Internacional de Música, cada verano, han reforzado la ligadura histórica de S’Agaró con la música. También destaca Puig Pinell, uno de los pulmones verdes del municipio, mirador privilegiado sobre la Playa Grande y la bahía de Sant Antoni de Calonge y Palamós. No podemos olvidar tampoco el característico giratorio de la Rosa de los Vientos, de 60 metros de diámetro, y el conjunto escultural de tres velas de 10 metros de alzada, capaz de girar sobre sí mismo y señalar la dirección del viento dominante.
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